Recomendaciones para puestos con mesa

Otros paradigmas 

 

Me encanta analizar las posibilidades en un entorno laboral, observar los cambios que pueden mejorar la energía en ese lugar y su fluir. He visto tantos lugares fríos que parecen no tener vida o como si trabajaran más robots que personas, en uno de los casos que pude observar (en particular) los empleados emitían una considerable sensación de seriedad. Mal situados (energéticamente hablando). A veces, con cierto caos de aparatos y desorden siendo una mezcla de cosas que no favorecen.

La ocasión en la que más me sorprendí fue el ver una sala que no tenía ventana y estaba completamente llena de computadoras o máquinas rodeadas de cables por todas partes. Pude sentir el rechazo hacia ese espacio deseando que estuviera lejos de las personas o claramente delimitado.  

Aquella vez en la que más frialdad sentí, un edificio y todo su entorno de metal cuyo material no es apto para todos y generan mucha frialdad y posible seriedad, exigencias..., consiguen reducir la energía vital de las personas.

Baños muy cercanos donde puedes ver su interior desde tu puesto porque éstos se quedan con las puertas abiertas…

 

Todo cuenta y, encima, nadie está libre de verse afectado por circunstancias laborales. En este caso, hago referencia sobre la primera actuación que se puede tomar desde una perspectiva material/energética y espiritual (herramienta) y sirve para el caso de un puesto que tenga que ver con tener que trabajar sentado con una mesa, siempre se puede hacer algo.  

Supongamos que, a nivel laboral (ya sea que estés en tu casa o en una oficina ajena), por un suceso inesperado te sientes afectado y te genera una serie de emociones o, tal vez, llevas ya tiempo sintiéndote mal (quizás, agotado). Las emociones pueden ser variadas, nerviosismo, inquietud,  rabia, impotencia, sensación de injusticia o desprotección, abandono, traición o, simplemente, aburrimiento. 

Bien, digamos que, antes de empezar a encontrar la causa (memoria, programa inconsciente) que ha hecho que vivas eso (y si así lo deseas), puedes hacer movimientos de objetos en tu espacio para fluir mejor y facilitarte el llegar a esas causas o, tal vez, solucionarlo antes de lo que esperabas.

 

 

La primera cuestión sería con respecto a dónde  está situada tu mesa. 

Hacia dónde mira y hacia dónde miras tú. Qué tienes enfrente y detrás de ti, además de a tu lado. Después podrás ahondar en lo que te hacen sentir compañeros, responsables como coordinadores, sumando los posibles jefes pero, sobre todo, el trabajo que haces. Por esto, algunos detalles muy básicos que podrías tener en cuenta (en términos generales) son los siguientes:

 

  1. Que intentes tener respaldo detrás tuya. O tienes una silla cuyo respaldo cubre tu cabeza o tienes una pared. 
  2. A ser posible, no tengas la mesa de frente a la pared, es decir, que la mesa ya no puede avanzar porque tiene la pared y tú miras hacia ésta, ya que, es como si no pudieras avanzar aunque te lo propusieras porque no puedes atravesar un muro, sería como una especie de obstáculo pero, podrías poner un póster, cuadro o lámina con algún dibujo que tenga profundidad. Si, además, tienes una ventana detrás, esto puede hacer que tu mente inconsciente detecte desprotección, en este caso, es como si detectara “alguien puede verme y atacarme por la ventana”, lo cual sería una alarma de posible peligro para el inconsciente.
  3. Si la ventana la tienes de frente, la mesa está pegada a la misma pared y el espacio de atrás de tu espalda queda desprotegido porque hay una puerta, estarías en la misma situación, con otro añadido más para tu inconsciente y es que estarías en medio de una corriente demasiado rápida de energía y eso aumenta las posibilidades de nerviosismo. Aquí si que se recomendaría una silla con el respaldo cubriendo hasta la cabeza. Si puedes evitar tener detrás una puerta o ventana en la misma línea que tu silla, mejor que mejor. 
  4. Una ventana de frente puede distraer, en un lado no tanto o que la tengas a cierta distancia.
  5. Si te gusta, hazte de una planta que no sea puntiaguda o que no tenga pinchos como el cactus ya que generaría una energía más agresiva (nerviosa). Muy recomendable para cuando se tienen compañeros justo en frente o al lado, mesa con mesa porque es una forma simbólica de separar espacios. Si están en frente, es energía de enfrentamiento. 
  6. Como herramienta espiritual, el vaso con agua de Ho’oponopono. Escribes en un papel tu sentir o lo que te sucede, bien reducido a una palabra o algo más extenso y le pones encima un vaso con agua llenado en ¾ partes. Lo cambias dos veces al día, mañana y noche si estás en tu casa. Si es una oficina ajena, puedes poner un vaso con agua (también en sus ¾ partes) pero sin el papel y la cambias cada día. Fijas tu atención en lo que quieres solucionar con la acción de poner ese vaso con agua de tal manera que, cada vez que lo miras, recuerdas tu intención. El agua es inteligente y absorbe información, digamos que te ayudará a limpiar y abrir posibilidades (acto simbólico para el inconsciente). 

 

Cuando la mente inconsciente detecta peligro no se desarrollan en su máximo esplendor las cosas ni las capacidades (incluida la concentración), del tipo que sea porque estaría en estado de alerta generando más cansancio, que las cosas no fluyan como deberían, etc. 

A partir de ahí, observa, trabaja las emociones que te surjan y que puedes empezar con el vaso con agua ya en casa (si estás en oficina ajena) y procura no quedarte atrapado en las emociones negativas (por mi experiencia). Confía, suelta y toma las decisiones desde el corazón cuando surja algo que debas cambiar, es como preguntarte ¿me hace ilusión…? y, según la respuesta así decides. Si estás en una situación en la que crees que no tienes salida, comienza a mirarlo cuanto antes porque las cosas pueden cambiar aunque tú creas que no, empezando por tu percepción.

 

Me interesa, encarecidamente, el tema de superar la falsedad de tantas creencias que impiden que la mayoría de las personas podamos decir a boca llena “me encanta mi trabajo” y me apasiona, tal que, no puedas llamarlo trabajo. Que yo, particularmente, quiero acostumbrarme a decir “vocación” porque cuando traduces lo que significa la palabra trabajo, entonces, ves el condicionamiento y la manipulación a nivel inconsciente, te das cuenta de que así está una gran parte de la sociedad. Entiendo por qué insisten tantos maestros con el cambio de ciertas expresiones ya que éstas reflejan nuestras creencias más profundas y que, muchas, están ligadas al sacrificio y el esfuerzo desde el sufrimiento y no desde la propia motivación, serían nuestras programaciones neurolingüísticas limitantes. 



P.D. Esto es sólo un apunte de "básico del hogar".

 

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